Expulsan a un niño ourensano de una guardería por no estar vacunado
El problema se originó el 4 de Noviembre del pasado año, día en que aparecieron unos granos de origen vírico en el cuerpo del bebé, la encargada de la guardería avisó a la madre, Cristina, y ésta llevo a su hijo al pediatra, quien le quitó importancia al suceso y le dijo que la enfermedad ya no era contagiosa puesto que solo lo era en la incubación. Unos días después Cristina llevó a su hijo a la guardería y la encargada le negó la entrada debido a que no tenía la tarjeta de vacunación en regla, puesto que el niño no había recibido vacuna alguna ya que la madre “no cree en la efectividad de éstas”.
La madre fue a quejarse a la alcadesa pero no llegaron a un acuerdo y a finales de mes la delegación ourensana del Servizo Galego de Saúde le dio la razón.
Más que decir lo realmente estúpido que es el hecho de no vacunar a tu hijo por el hecho de que no crees en la efectividad de las vacunas, ya que aunque “no creas” (pedazo de burra) lleva a tu hijo al médico que para algo están, quiero comentar el hecho de que la guardería no quisiera permitir la entrada a su hijo y la delegación lo haya denegado. Visto el último caso ocurrido cerca de Ourense me parece una medida de lo más acertada por parte de la guardería. Imagina las repercursiones que podría tener ésta misma acción para una vacuna que implicara que una vez muerto no te conviertes en zombie pero si lo haces vía mordisco y alguien dice que no se la quiere poner porque “no cree en ella”, implicaría un gasto adicional en seguridad que aún así podría llevar a una zombificación múltiple potenciando la infección por culpa de un individuo. En mi caso no lo pensaría ni un momento, la solución está clara, destrozar el cerebro del individuo por el bien de la comunidad, incluso antes de que se convierta, no vaya a ser que convenza a alguien más.
Fuente: La Voz de Galicia
















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